Se trata de una red de cavidades ligadas a fracturas de origen tectónico, en una pequeña formación de travertinos, que aflora en ciertos puntos del valle del río Dúrcal y del arroyo de la Laguna.
El travertino es el nombre, más o menos coloquial, dado a rocas carbonatadas, que incluyen multitud de restos orgánicos vegetales y animales, sobre todo gasterópodos de agua dulce. Su origen está ligado a surgencias de agua con elevada concentración de carbonatos, procedentes de la circulación por un macizo calizo-dolomítico próximo.